A llegar a la casa tardamos en conseguir abrir la puerta (tenía menos pericia con la llave que con su capacidad comunicativa) pero finalmente entramos y me llevé una mala impresión inicial de la casa. Después supe que hubo una fiesta y era la razón por la que todo estaba patas arriba. La cocina era grande y bien acondicionada, tenía un patio y el salón, aunque no era muy grande, parecía acogedor.
Después, subiendo las escaleras hacia el primer piso, me enseñó mi habitación, la número 7. Era una de las 8 ocho o nueve habitaciones que tiene esta casa compartida. La habitación es sencilla pero bonita, el suelo es de parquet y parece bastante nuevo, tiene un gran radiador junto a la cama y posee su propio cuarto de baño con ducha. Dispone de un gran armario y de una hermosa ventana que da a las trasera de la casa. Se divisa desde ella los jardines de las casas vecinas.
Organicé las cosas en el armario y me fui pronto a la cama después de hablar por teléfono con Ángela para decirle que todo había ido bien.



Hola papá,
ResponderEliminarhe visto el apartamento y me entran unos celos grandísimos. Ya he recogido mis gafas nuevas y, además, un libro también nuevo. Me he leído muchas páginas y creo que pronto lo acabaré.
Un beso de tu hijo,
Vicente.
P.D.: si aprendes demasiado inglés me puedes enseñar un poco.