Lo primero que se ve antes de entrar es una inmensa pradera perteneciente a un club privado de golf.
Para acceder a los jardines tenemos que atravesar primero una casa que fue originalmente un castillo que perteneció a la familia O'Tool. Ahora se ha convertido en un centro comercial para los visitantes. Hay cafeterías y tiendas.
Al salir a los jardines se tiene un espectacular impresión visual ya que el castillo está situado en la zona más alta y por lo tanto se tiene una gran panorámica del considerado más bonito jardín existente en Irlanda.
El tiempo acompañó y además de no llover lució un sol espléndido por lo que fue realmente agradable y relajante el paseo.
Hay mucos rincones destacables aunque el jardín japonés es uno de los más reconocidos.
Además hay un curioso cementerio de mascotas. Hay enterrados desde perros, que sirvieron de compañía y de caza a sus dueños, hasta una vaca (Eugenie) que, según cuenta la inscripción de su lápida, dio alrededor de 100.000 galones de leche, es decir, 450.000 litros.
También fue divertido subir a la torre de Valley que fue construida a principios del siglo 20 para celebrar la visita del príncipe de Gales.
Desde lo alto de la torre podemos apreciar mejor la altura de los centenario árboles y de la extensión de los jardines.
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