
Pero el día grande es el jueves, el día 17 de marzo, fecha que conmemorar el fallecimiento de San Patricio (c. 386-17 de marzo de 493 o c. 460), Santo patrón de Irlanda. Es una fiesta nacional en la República de Irlanda (una fiesta por costumbre y no oficial en Irlanda del Norte). Por ese motivo he querido acercarme temprano y coger un buen sitio para ver la “Parade”. Las calles se empezaron a llenar poco a poco de gente vestida con prendas de color verde, el color nacional. Nuestro profesor piensa que es una fiesta para turistas y probablemente lo es. Alrededor de esta celebración ha nacido un amplio “merchandising” que vende camisetas, bufandas y gorros. Los turistas son los primeros en comprar estos artículos con la firma de “Ireland” o “Dublín”.

El desfile es algo similar al de los carnavales aunque es algo más teatral. De hecho cuentan una historia. En este caso la historia fue escrita para la ocasión por el autor local Roddy Doyle. En la historia, “Brillante”, dos niños de Dublín oyen a sus padres hablar sobre la crisis nacional y toman literalmente la alusión de éstos a “una depresión de perro negro” —expresión local— y reclutan a veintenas de niños en la ciudad para buscar a ese perro y devolver la alegría a la ciudad.

Aunque el desfilé duró escasamente una hora, sin embargo fue ameno e interesante. Una vez acabado la fiesta continuo en su calles ya que al igual que en los carnavales de Badajoz o Cádiz,la gente joven aprovecha para beber, a veces más de la cuenta.

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